Hola Fabiana:
Entiendo perfectamente tu punto de vista, sin embargo hace falta reconocer que estos muchachos, como bien lo comenta René Drucker en su artículo de La Jornada, obtuvieron sus preseas midiéndose con los mejores del mundo, y muy a pesar del Tibio Muñoz, de Vázquez Raña (¿o Roña?), y de todo el séquito de "juncionarios" incultos, convenencieros, mamadores del presupuesto, y demás apelativos que se nos puedan ocurrir.
A estos individuos actualmente encumbrados lo que menos les importa es el deporte, y como es bien sabido, los recursos se los dan a sus cuates, y no a aquel que tiene más capacidades.
Nuestros medallistas, que con sangre, sudor y lágrimas se ganaron sus reconocimientos, lo lograron por ellos mismos, y no por la inexistente ifraestructura deportiva de México. Las medallas son de ellos, y no de México. Son logros personales, y la única forma en que podríamos cacarearlos como logros de México, sería el el país les hubiera dado el apoyo necesario y suficiente para su preparación.
Que si se da más importancia al deporte que a la ciencia, creo que es discutible este punto de vista. Después de todo, mal que bien, el presupuesto de becas del SNI(f) es bastante considerable.
Desde mi punto de vista las cosas tienen que ser vista desde una óptica global, y darnos cuenta que en cualquiera de los ámbitos que queramos hablar, México está muy, pero muy por debajo del nivel que debería estar. Y esto se lo debemos a dos actores: (i) a los funcionarios rapaces que únicamente se interesan por inflar tanto sus bolsillos mientras tengan en su mano el "hueso", y (ii) nosotros, Juan Pueblo, que no hemos acabado de comportarnos como una sociedad que exige un trato digno y honesto.
Saludos para todos.
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Dr. Guillermo de Jesús HOYOS RIVERA