viernes, 25 de junio de 2004

Para seguir reflexionando...

Vie, 25/06/2004 9:45
Guillermo de Jesús HOYOS-RIVERA

México D.F. Jueves 24 de junio de 2004


John Saxe-Fernández


Fox y la resistencia iraquí


Cuando recrudece la crisis moral, política y militar que abate al
gobierno de Bush en el ámbito doméstico e internacional, resultado,
entre otros factores, de la resistencia iraquí a la ocupación militar,
se intensifica el sometimiento de Vicente Fox a la política de fuerza de
Estados Unidos hacia América Latina, el Caribe y el mundo. A su endoso
del proyecto de "integración energética de América del Norte", que
conlleva un inconstitucional esfuerzo del primer mandatario "mexicano" a
favor del desmantelamiento y privatización de facto del complejo
petroeléctrico del país, se suma su entusiasta apoyo al TLCAN, al Plan
Puebla-Panamá, al ALCA y a los esquemas del Pentágono en América del Sur
por medio del Plan Colombia y la Iniciativa Regional Andina. Lo que se
perfila como otra gran capitulación de la política exterior en Irak,
rápidamente se transforma en un problema serio para la seguridad
nacional mexicana, según evidenció la tolerancia del Ejecutivo en torno
a la presencia de personal policial estadunidense en las terminales
aeroportuarias.


Pero ahora, tal parece que Fox está decidido a instalarse en el
peligroso nicho de palero de Washington en Irak que dejara desocupado
Aznar, por medio de una "asesoría electoral" al gobierno interino.
Washington sabe que la seguridad en México se agrava con cualquier apoyo
tácito o explícito a esa feroz ocupación colonial, por lo que, además
del giro en la política hacia Irak, también auspicia una "reforma" del
aparato de "seguridad" mexicano que fácilmente puede generar un Estado
policial "antiterrorista". Esto duele después del saludable
distanciamiento del gobierno ante las operaciones propagandísticas y
castrenses que desembocaron en la agresión contra Irak. Ahora Fox revira
ofreciendo -como también está haciendo en Colombia- una cubierta
"diplomático-electoral" a una infame ocupación militar totalmente
alejada de los principios de la política exterior mexicana centrados en
la "no intervención" y formalizados en la Carta Magna.


La desactivación de los fundamentos de una política exterior ejemplar,
desarrollada a lo largo de la historia nacional, es una grave pérdida de
soberanía, una tendencia, gestada al calor del TLCAN y de "relaciones
carnales" con el aparato diplomático y de inteligencia estadunidense,
observada desde el salinato y durante la bochornosa estadía de Jorge
Castañeda junior en Tlatelolco. Ahora se expresa de nuevo, ofreciendo
respaldo al montaje de propaganda imperial en torno a la
"democratización de Medio Oriente" de Bush, mediante un programa de
"asesoría electoral", que, a partir de la experiencia del IFE, el
gobierno de Fox se comprometió a otorgar a funcionarios del gobierno
interino de cara a las elecciones programadas para 2005.


Recuérdese que se trata de un gobierno títere repudiado por la población
iraquí e impuesto por obra y gracia de la bota militar de Washington. La
falta de empatía de quienes dentro o fuera del gobierno de Fox apoyan
esta iniciativa no puede ser mayor ni más irresponsable. Imagínese el
lector lo que sentiría si la situación fuera a la inversa. El
equivalente sería que, México, país demográfica y geográficamente mucho
más grande que Irak, estuviera ocupado por más de 300 mil tropas
estadounidenses, después de que el Distrito Federal, Monterrey,
Guadalajara y las principales ciudades del país hubiesen sido sometidas
a un bombardeo con 75 mil bajas civiles mexicanas, las morgues y los
hospitales atestados de muertos y mutilados y las tropas y tanques
estadunidenses patrullando las calles, bombardeando a la población
patriota y ocupando todas nuestras instalaciones petroleras. En medio de
estas atrocidades, con cientos de miles de mexicanos en las cárceles,
sometidos a ejecuciones y torturas y con un gobierno "interino" impuesto
por Washington, se decide promover "la democracia" y de inmediato el
gobierno de Irak, al mando de un country manager del programa
privatizador del Banco Mundial, una especie de Fox iraquí, decide
agraciarse con el imperio brindando "asesoría electoral" al gobierno
interino de cipayos mexicanos.


Esa sensación de desprecio y rechazo es la que siente hoy la resistencia
iraquí en torno a la torpe adherencia de Fox a esta iniciativa
propagandística estadunidense. Peor aún: lo hace en momentos en que cada
día se dan a conocer más evidencias de que el objetivo real de Bush al
invadir a Irak tenía muy poco que ver con la democracia, los procesos
electorales o las armas de destrucción masiva de Hussein, sino, como
apunta Tariq Alí (Memoria, junio de 2004) con hacer un ejercicio de
poder imperial y con el apoderamiento del mercado iraquí y del petróleo.
Más grave: los análisis militares indican que a la resistencia europea
contra la ocupación nazi le tomó varios años alcanzar la fase que la
resistencia iraquí logró desde la primera semana. Así, el giro de Fox
ocurre cuando todo indica que la resistencia ha crecido y existen las
condiciones para transformarla en un gran movimiento de liberación
nacional.


saxe@...

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Guillermo de Jesús HOYOS-RIVERA
Doctorant du LAAS-CNRS, groupe OLC
7, Avenue Colonel Roche, bureau A-43
31077, Toulouse, FRANCE
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Fax. (+330) 5 61 33 64 11