Oigan, eso de tener un representante para todos los becarios en Francia, no se les hace 'un p'tit peu trop'. Tomen en cuenta que no han tenido ni el 50 por ciento de firmas de todos los becarios en Francia, que seremos en total cerca de 450 personas (y eso que el pañales quien sabe cómo le hizo para conseguir los mails de un montón de becarios en Inglaterra, España, Francia y Alemania). Cómo un representante elegido por menos de 100 personas, con una votación que pareciera estar restringida a la ciudad de Paris, podría personificar a todos los demás becarios que estamos distribuidos en esta tierra de vinos y quesos? No se les olviden los grandes bastiones de becarios en Toulouse, Nancy, Grenoble, Montpellier, por decir solo algunas ciudades.
Y ahora que alguien, elegido por un conjunto que ni siquiera se acerca a un quórum correcto (o sea mínimo del 50 por ciento mas uno), vaya a la cámara a hablar por todos nosotros pues simplemente no es representativo.
Formen una asociación y elijan su representante; pero por favor, no nos embarren a todos en esto.
Creo que todos estamos de acuerdo en que la Nueva política de becas del CONACyT es desconcertante, pero creo que más de uno somos escépticos acerca de las manifestaciones públicas que se han hecho en los últimos días para exigir ‘algo’ que por el momento aún no queda claro.
Como becarios, la principal exigencia era que se reconsideraran las extensiones de becas, siguiendo el reglamento y la ley orgánica del CONACyT. Las reconsideraciones están en proceso, y será CONACyT quien tenga la última palabra acerca de quien seguirá siendo beneficiario de la inversión pública que se realiza en nosotros, porque son los mexicanos quienes están pagando nuestra educación acá, aunque es el gobierno el que administra esos recursos. Como becarios del Consejo, esa es la única exigencia legítima, las extensiones de beca. Depende en gran parte de nosotros, al parecer ahora más que nunca, convencer al Consejo por qué se debe de seguir invirtiendo en nuestra educación en el extranjero.
Ahora, que estemos de acuerdo o no con la Nueva Política de Becas y los recursos destinados a la Formación de Científicos y Tecnólogos no podemos expresarlo dentro de nuestra posición de becarios, sino como simples ciudadanos y miembros de la comunidad científica del país. Como becarios, no podemos decirle al Consejo que es lo que tiene o no que hacer, porque simplemente no nos corresponde; y además, con las grandes limitaciones de información que se ha mostrado en cada uno de los escritos que han circulado sobre la toma de decisiones y la secuencia anual del presupuesto sobre ciencia y tecnología, pues es verdaderamente una pérdida de esfuerzo impresionante. Si quieren reclamar algo, mínimo hay que estar bien informados, y toda esa información es pública y está disponible en Internet.
Como ciudadanos nos corresponde demandar una rendición de cuentas satisfactoria acerca de la administración de los bienes públicos que el gobierno ejerce. Como comunidad científica, está de más decir que el reclamo debe apegarse estrictamente al método científico con el que ‘se supone’ deberíamos trabajar todos los días. La simple observación del fenómeno es una desgracia en los escritos que se han elaborado; no se ve la problemática a profundidad, sin mencionar la falta importante de toda una serie de documentos que testifiquen lo que esta sucediendo. Preguntas como las siguientes deberían ser contestadas: Qué está sucediendo? Desde cuándo? Qué institución de la federación tomó esa decisión y desde cuándo (en lo que se refiere al presupuesto)? Qué comprende el gasto público en Ciencia y Tecnología? Es sólo CONACyT, o hay otras instituciones, y en su caso, cuáles son éstas? Cómo se ha distribuido? Quién toma las decisiones al respecto? Cómo se toman? Etc.
La comunidad científica debería preguntar por qué se tomaron esas decisiones? Cuáles son los principales argumentos que favorecieron a éstas y no otras alternativas en su momento? Luego, con la información recabada, cuestionar si fueron o no las mejores decisiones, argumentando por qué. Y como siempre, describir el escenario que pudiera acontecer si estas políticas continúan, y algunas propuestas para evitarlo.
Sin embargo, la falta de información en los reclamos hechos hasta ahora pone de manifiesto una irresponsabilidad que ilegitima gran parte de las exigencias expuestas.
Sin ton ni son se sale a la defensiva, de forma sensacionalista, involucrando a los medios de comunicación, que a decir verdad, tampoco hicieron su trabajo de llevar hasta el fondo la investigación del caso. Se hacen propuestas desencantadas, como para salir del paso y cumplir las normas del protocolo, sin el análisis adecuado que nos exige nuestra posición de profesionistas y científicos.
Y ahora, resulta que se quiere avanzar en esta irresponsabilidad imponiéndonos a todos los demás un representante que hable por todos, y que vaya a defender quién sabe qué exactamente, y con argumentos no muy claros???
Es mi impresión que la discusión en la Cámara de Diputados tienda a una manipulación política, y que se pierda la esencia de la problemática que se defiende (basta ver las notas de la Jornada para inferir que ni siquiera nuestros ‘salvadores’ diputados cuentan con la información adecuada). Y es que qué se puede pensar de quienes en noviembre del año pasado decidieron retirarle 200 millones de pesos al presupuesto de CONACyT? Y qué, ahora son ellos los que se sorprenden que el programa de becas al extranjero se sustituya por uno más barato como lo son las becas nacionales?
Lo único que quiero decir es que seria una lástima que desaprovecháramos esta oportunidad para dejar oír nuestra voz, solo por estar mal informados, y no querer hacer el mínimo esfuerzo de estarlo.
Dicho de está forma, no puedo apoyar ni dar mi firma a un movimiento que no adquiera la responsabilidad suficiente para hacer un análisis profundo de lo que ha acontecido hasta ahora. Y les aseguro que no soy el único que piensa de esta forma.
Cordialmente,
Julio Carrillo